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Cuando el despertar revela el talento

Por Carlos Hernández Alonso


Hay ciertos comportamientos que, sin que nos demos cuenta, pueden revelar mucho sobre la manera en que un niño ve y vive el mundo. Uno de esos momentos clave ocurre justo al despertar. Para la mayoría de los niños, el inicio del día es un proceso lento: abrir los ojos, desperezarse, desayunar sin prisa. Pero en muchos niños con altas capacidades, ese instante es completamente distinto. Ya desde que abren los ojos, su mente está en marcha.

Muchos padres y madres lo notan rápidamente: apenas despiertan, sus hijos ya están formulando preguntas que sorprenden. Preguntas sobre la muerte, sobre el infinito, sobre cómo funciona el cerebro o por qué soñamos. A veces se despiertan con ideas nuevas, con ganas de compartir algo que han pensado durante la noche o con teorías elaboradas que han creado por su cuenta. Este tipo de rutinas matutinas no son comunes en todos los niños, y no tienen que ver con haber dormido bien o mal, sino con la actividad mental interna que nunca se detiene.

Esa hiperactividad cognitiva es una de las características frecuentes en niños con altas capacidades. No es que sean más “listos” o que hayan estudiado más, sino que su forma de pensar es muy rápida, muy profunda, muy poco convencional. Y eso no se apaga al dormir. De hecho, muchas veces se activa aún más cuando están en reposo, cuando sueñan o cuando se levantan con la mente despejada. Es como si, para ellos, cada mañana fuera una oportunidad para seguir pensando, preguntando, construyendo ideas. No necesitan que el día empiece para ponerse en marcha: su cerebro ya va por delante.

Este patrón tan particular también puede ser una pista importante para las familias. En muchos casos, las altas capacidades se detectan tarde, sobre todo si el niño no encaja con el perfil típico de "buen estudiante". Pero esos momentos cotidianos, como el despertar, pueden ser señales claras de que hay algo más detrás. La intensidad con la que viven cada pensamiento, su necesidad de saber, de expresar ideas complejas o de plantear preguntas difíciles desde muy pequeños, son indicadores que merecen ser observados con atención.

Además, este despertar tan activo suele ir acompañado de una sensibilidad emocional alta. A veces, esa primera pregunta del día no es sobre algo lógico o científico, sino sobre algo que les preocupa profundamente: una injusticia, una noticia que escucharon, una conversación que escucharon sin querer. Les cuesta desconectar del mundo, incluso durante el sueño. Y eso también forma parte de su perfil: una conciencia emocional precoz, una empatía intensa, una conexión profunda con su entorno desde edades muy tempranas.

En definitiva, lo que puede parecer una simple anécdota —“mi hijo se despierta y empieza a hablar como si llevara horas pensando”—, en realidad puede ser una ventana a algo mucho más profundo. Esos pequeños momentos del día, que para otros pasan desapercibidos, en los niños con altas capacidades pueden convertirse en señales valiosas que ayudan a comprenderlos, a identificarlos y, sobre todo, a acompañarlos mejor en su desarrollo. Porque su mente no descansa, su curiosidad no tiene horarios, y su manera de estar en el mundo —también al despertar— los diferencia de forma natural, auténtica y hermosa.

Artículo extraído de Trendencias: https://www.trendencias.com/familia-maternidad-y-ninos/esta-rutina-al-despertarse-caracteristica-ninos-altas-capacidades-les-diferencia-resto

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